Paso tanto tiempo escondido...
Paso tanto tiempo abajo de ese puente de madera.
El río que va hacia el lago refleja el sol en mí.
Busco piedras bajo el agua como si de oro se tratase.
Espero encontrarte, piedra negra, para que me acompañes.
Y en un momento de enfoque misterioso, y aguas en movimiento.
Te encontré ahí esperando, mi joven piedra negra.
Para que guardes el mal que tengo y me liberes de él.
Hundo mi cuerpo en el lago, me ahogo con piedra en mano.
Que nadie me juzgue porque me he matado. Porque lo hice para conocer al amor del otro lado.
Al otro día, el agua se puso negra y los peces brillaban con su blanco.
Al otro día, ya era de noche.
Y si señores. Era el cielo nocturno con almas dormidas.
Por Agustín López.
Editado por Barbara Zaccari.
Comentarios
Publicar un comentario