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Matiz

Esta vez levanto mi mano para alcanzar el cielo.
Esta vez levanto mi mirada para alcanzar las nubes.
Y allí encuentro la paz, la grandeza. Una admiración de mi sobre el mundo que me sonríe una y otra vez.
Separandome de mi visión urbana y de matices que se asimilan al cemento. Grises y opacos colores, muerte y silencio.
Caminar por el mundo solo se puede mirando el cielo. Aunque sea una vez y solo una en el día.
Se me hace imposible no ver.
Porque la verdad el único fruto de tentación es el que se ve y no se prueba.
Celeste, azul, violeta, amarillo, naranja, rojo y rosa. No son colores. Son el alma de la atmósfera.

Por Agustín López.

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