Sus ojos me inundaron de amor.
Su boca me lleno de pasión.
El sentido de buscarte,
de correr, de alcanzarte.
Es el sentido de vivir,
del porqué no morir.
Y esperaré.
Y callaré.
Y seguiré. Amándote.
Hablando de vos, gritando tu nombre.
Hablando de vos, llorando tu nombre.
Hablando con vos, descansó en tu nombre.
Aira, mi aire, mi amanecer.
Deje de llorar al verme caer,
empezaste a llorar por verme ceder.
Hablemos de otra cosa ahora y dejemos que el sol salga otra vez.
Por Agustín López.
Comentarios
Publicar un comentario